Tratado sobre la existencia física de ese reino desconocido [Pasaje]
Si las dificultades de alcanzar el Vacío no son de índole práctica ni moral, tenemos que reflexionar entonces sobre lo ético.
Si el Vacío solo se presenta ante quienes están en el umbral de la muerte, debemos concluir que la muerte es necesaria para romper la barrera que quiera que separe nuestro mundo del de las leyendas insondables.
No estoy sugiriendo que empecemos con la práctica herética del sacrificio humano. Pero pensemos en esto: en nuestra sociedad hay personas que han hecho que su propósito en la vida sea molestar a los laboriosos ciudadanos del imperio mediante la gandulería, el latrocinio y el asesinato.
Estos seres tan execrables no son dignos de vivir entre nosotros. Con la cooperación de la Abadía de Quídam y la Academia de Filosofía natural, podría construirse un aparato en el que atrapar a esas alimañas de la sociedad en un punto de dolor tan fatal que desde él fuera posible acceder al Vacío y estudiarlo como corresponde. Son experimentos morbosos, sin duda, pero necesarios para dar un propósito más ilustre a los delincuentes que viven entre nuestras murallas. Así, en el momento de su muerte serían de una utilidad que habría sido impensable en vida.
Pero esta es tan solo mi modesta propuesta.