Amigos míos, la verdad es algo peligroso, así que cada uno que siga leyendo por su cuenta y riesgo. ¡Cualquier endogámico de alta cuna o incluso el más afortunado de los comunes puede acabar viviendo en una torre enorme con un título precediendo su nombre! Aquellos a los que consideramos hechos de un material mejor en realidad están cortados por el mismo patrón desigual que el resto de nosotros, y también los guían el terror irracional y las quejas insignificantes.
¿Merecía Jessamine Kaldwin nuestro respeto o el cuchillo? ¿Fue el fallecido duque Theodanis Abele un buen gobernante, como dicen algunos? Bueno, queridos lectores, eso depende de la perspectiva de cada uno. ¿Es la del artesano que se esfuerza por sacar beneficio de sus hermosos armarios? ¿O la del leñador que vende su madera al más alto precio? Quizás sea la del guardián de la ley local, que aplica un impuesto a la tala de madera o la venta de mobiliario. La “verdad” es algo variable.
Pensemos en Emily Kaldwin o en su padre infame, el protector real Corvo Attano. ¿Qué tal le fue al imperio bajo su mando, bien o mal? Y ahora se trata de Delilah, pintora y algunos dicen que también figura de lo oculto. ¿Qué nos traerá a nosotros, en la calle, su época como emperatriz
Ninguno de los malcriados que viven en un palacio sabe nada de la Tolvanera, ni siquiera lord Corvo Attano, pese a haber nacido aquí. ¿Reconocería ahora este lugar? ¿Y lo reconoceríamos nosotros?