Un poema de Delilah

El puñal de Dunwall

Cuando la linda Emily amaneció de repente
vio el mundo desde los ojos de un ser diferente.
Su mirada desprendía picardía
y su boca delicada astutamente sonreía.
La ira de este extraño movía ahora sus manos
así como sus pies, por senderos arcanos.
A medida que crecía, este ser la controlaba
y sus deseos eran de ella, la que ahora dominaba.
Nadie nunca sabría, al mirarla a la cara,
quién era dueño y señor debajo de la tiara.

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