Una noche agitada

Death of the Outsider

Creí que dormiría tranquila al saber que Daud estaba a salvo. No sé por qué sigo siendo tan tonta. Ni siquiera cuando duermo consigo que me den un respiro. Ya debería saberlo.

Este sueño fue más real que los otros. Podía sentir la espada morderme la piel cuando ese maldito guarda me la clavó. Sentía hueco el ojo derecho, un agujero en la cabeza que no podía cerrar, y mi brazo derecho acababa en un hueso roto. Lo sentí tanto esta vez, que me desperté temblando. Me llevó un rato recuperar el aliento.

Tengo estas pesadillas desde que Emily estuvo en el barco. ¿Será alguna clase de maldición porque me confesé a ella? Supongo que me estaría bien empleado. ¿Cuánto tiempo continuará esto y qué otros sueños me traerá?

Podía oír a Daud quejarse en sueños en la otra habitación, pronunciando mi nombre. Quizás ambos estemos soñando nuestra propia penitencia.

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